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miércoles, 12 de mayo de 2021
Tipos de texto
Texto
“Quien escribe, teje”. Del latín, ‘textum’ que significa tejido.
La palabra texto proviene del latín textus que significa tejer, trenzar, entrelazar.
El texto es un orden de signos, cuyo resultado es una unidad de sentido.
Con hilos de palabras vamos diciendo, con hilos de tiempo vamos viviendo. Los textos son como nosotros: tejidos que andan”, son palabras del escritor Eduardo Galeano (1940–2015)
La estructura general del texto: título, introducción, desarrollo y conclusión.
Hay distintas formas de organizar la información de acuerdo a la función o intención del autor.
La composición del texto depende del mensaje que se quiere transmitir y el público al que va dirigido.
*Intención comunicativa
Texto narrativo: Contar una historia.
Texto informativo: Explica de forma
objetiva unos hechos.
Texto argumentativo: Convencer, defender
ideas y opiniones.
Texto explicativo (libros de texto, artículos
de divulgación científica, blog virtuales). Proporcionar al lector información neutra.
Dirigir el foco de atención de los lectores sobre los datos.
Texto descriptivo: Representar un elemento
de la realidad. Exponer todo el conjunto de características de una persona,
animal, paisaje o situación.
Identificar los tipos de texto sirve para analizarlos de forma correcta y aprender de ellos.
*En tu vida cotidiana, ¿cuál de estos tipos de texto utilizas frecuentemente?
domingo, 9 de mayo de 2021
Andrés Henestrosa “El libro y la lectura”
Collage
digital de Francisco García Noriega. Foto: José Antonio López/archivo La
Jornada
Autor
de algunos libros esenciales en las letras mexicanas (Los hombres que dispersó
la danza, Retrato de mi madre y otras narraciones, Los caminos de Juárez),
Henestrosa hubo de aprender la lengua española (su lengua materna es el
zapoteco) y lo hizo sobre todo en los libros, hacia los cuales tiene, más que
aprecio y gratitud, una veneración sagrada.
Aunque
sabe y pregona que hay obras superiores a otras (las inmemoriales, las
imprescindibles), al igual que lo creían Plinio y Cervantes, para Henestrosa no
hay libro malo que no tenga algo bueno, pues "si entretiene, si procura
momentáneo olvido de los rigores de la vida, todos los libros y todos los autores
son iguales".
Piensa
que quien lee libros acaba por escribirlos, tal y como le sucedió a él. El
lector es, potencialmente, un escritor, y esa potencia suele despertarse en
tanto más libros se leen y más se goza lo leído y se reflexiona sobre la
lectura.
Dentro
de la concepción educativa y cultural de Henestrosa, los libros son objetos
sagrados que arrojan luz sobre la inteligencia y la sensibilidad; iluminan el
alma y la mente, y amplían el alcance del espíritu; en otras palabras, nos
sacan de las tinieblas, nos ayudan a vivir y nos hacen mejores. El escritor
explica: "Quien lee una obra bella, de ésas que sólo a ratos se escriben,
pasa de la sombra a la luz. Otro antídoto no hay contra la desesperanza que la
lectura."
Al
recordar sus lecturas más entrañables, Henestrosa se remonta a los tiempos en
los que llegó a Ciudad de México, a la edad de dieseis años, procedente de
Juchitán, Oaxaca, el 28 de diciembre de 1922, y conoció a José Vasconcelos,
quien le proporcionó los medios para su educación profesional. En Una alacena
de minucias rememora: "La Escuela Normal para Varones estaba allí, abierta
a indios, huérfanos y pobres. Y como yo era todo eso, a la Normal fui a
recalar, náufrago. Leí libros sin entenderlos bien a bien. Pero los leí."
Los
libros, a fuerza de leerlos, redimen. Aunque un indio que no sabe bien a bien
la lengua no los comprenda del todo al principio, acabará no sólo por
comprenderlos, sino también por amarlos y atesorarlos. En Divagario, escribe
que José Vasconcelos "soñó como otro grande, par suyo, redimir a su pueblo
por virtud del alfabeto, las aulas, los libros que distribuyó gratuitos y,
cuando no, a bajo precio. Fue así como pasaron a manos de todos, Homero,
Platón, Plotino, Eurípides, Esquilo, Sófocles, el Dante, Tolstoi, Goethe. Sólo
quien no quiso no los leyó. Yo, recién bajado del monte, los leí. Otro mundo me
pareció, y lo era. Era como si, de altísimas ventanas, me asomara al
mundo".
Añade
que "los demagogos de entonces le afearon a Vasconcelos la publicación de
los clásicos para un pueblo analfabeto", pero Vasconcelos resistió sin
alterar el paso: "Los libros estaban destinados a los que ya sabían leer,
pero también para los que iban a aprender a leer. En el futuro tenía puestos
los ojos. Y el tiempo le dio la razón."
Sabedor
de que el libro forma a las personas y que la lectura construye del modo más
amplio y profundo al ser humano, Henestrosa ha insistido, a lo largo de su
vida, en la necesidad de que la lectura de libros esenciales sea práctica común
entre los niños y los jóvenes; que el libro esté presente desde la más tierna
edad, porque el impulso que nos viene de la infancia nos lleva y nos llevará
siempre por la vida, y así una palabra que ni siquiera podemos decir cuándo
llegó a nosotros es –aun sin saberlo conscientemente– decisiva y fundamental
para lo que haremos después.
Su
conclusión en este sentido es toda una lección de cultura clásica: "Los
libros de la niñez no pasan nunca, no envejecen, no mueren. En sus líneas, que
no en balde parecen surcos, los poetas arrojaron la simiente de las palabras
que después han florecido en el hombre. El niño no se detuvo a ver si las
palabras eran bellas, si los pensamientos excelsos, si la emoción legítima. Se
conformó con recibirlas, arrobarse con su música, darles sentido cuando no
alcanzó el suyo verdadero. Y hasta en esto, el texto no quedó perdido. Porque
nada de lo que llega al niño se pierde: con lo que hoy no entendió se ayudará
para entender mañana."
Así
como dice el refrán popular que "dinero llama dinero", dando a
entender que el dinero posee un secreto magnetismo y que de ordinario va a
parar a las manos de quienes ya lo poseen en gran cantidad, para engrandecer
aún más su caudal y su avaricia, a decir de Andrés Henestrosa "los libros
se atraen, se buscan, se llaman, reclaman compañía", y con ello dan lugar
a la biblioteca. Lo sabe muy bien este escritor y formador de bibliotecas.
¿Y
cómo se va formando una biblioteca particular? Generalmente, con sacrificios.
Renunciando a muchas cosas materiales necesarias y a algunos lujos a los que el
grueso de la gente no renunciaría jamás y menos aún para hacer una biblioteca.
En las manos del que ama los libros y no puede imaginar la felicidad sin la
lectura, los libros llaman a los libros, y van aumentando su número de manera
fecunda. Para él no hay excusa que valga para no formar una biblioteca, y menos
que todas las que se refieren a la falta de espacio y de dinero. El amante de
los libros hará una biblioteca aun sacrificando lo estricto, no digamos ya lo
superfluo. Y llega un momento en que los libros son muchos, pero el que los ama
se resiste, y se resistirá siempre, a deshacerse de ellos. No son cosa menor;
son parte ya de su vida.
En
la página de su Divagario correspondiente al 12 de febrero de 1985, Andrés
Henestrosa cuenta lo siguiente al lector: "No queda un espacio para un
libro más en la casa que ahora habito. De las dos anteriores me echaron –esa es
la palabra– los libros. De ésta no podré irme; cuando se construyó, más que una
casa habitación, se quiso una biblioteca y eso es, más que otra cosa. Prometí
que nunca más pensaría agregar estantes, cubrir algún espacio que sobrara. Sí,
pero poco después se cubrió el espacio destinado a los cuadros, ahora
repartidos en toda la casa."
Ante
los muchos libros que invaden los espacios habitables, aun el descarte y el
expurgo (como lo hicieron el cura y el barbero con la biblioteca de Don
Quijote) son trances dolorosos. Es fácil deshacerse de los libros estúpidos y
aun de los divertidos pero intrascendentes; lo verdaderamente difícil es
prescindir de los más entrañables. Refiere don Andrés: "Quien se
desprendió de una obra amada, de aquella con que lo ligaban recuerdos, que
significó sacrificio adquirir, se dará cuenta de los días que estoy pasando.
Las obras de Azorín, casi todas en sus primeras ediciones, ocupan un metro,
casi un anaquel; en Obras completas cabrían en treinta centímetros. Sí, pero
¿cómo desprenderme de libros que obtuve hace muchos años, en dominicales
excursiones bibliográficas, con el sacrificio de medio pan? Porque cuando
entonces tenía un peso, dedicaba la mitad a la adquisición de un libro, y si
sólo la mitad del peso, me quedaba sin medio pan. Recuerdos, sacrificios,
paciencia, me unen con mis libros."
En su Divagario del 20 de agosto de 1985, don Andrés reitera: "Aquí no cabe un libro más. Y todos los días llega uno nuevo, otro huésped. Porque el libro, que no puede estar solo, llama al libro. Si no, ¿cómo habría bibliotecas? Quien lee uno, lee dos. El que escribe uno, escribe uno más."
Para
Andrés Henestrosa, la biblioteca es el recinto natural del lector, el ámbito
pleno, el santuario del que lee. Añade: "Un libro no puede estar solo ni
callado. Precisa de la amistad y el diálogo. Ése es, y no otro, el origen de
las bibliotecas, cualquiera que sea su tamaño y su materia. El día que un libro
llega a una casa, se puede decir que ha comenzado a crearse una
biblioteca."
Vasos
comunicantes, los libros hacen y definen la biblioteca no por su cantidad, sino
por su calidad y por su capacidad de dialogar entre sí. "La biblioteca
–dice acertadamente don Andrés– no tiene número, no queda definida por la
cantidad, ni por el número de volúmenes que la integran. Integrar ya quiere
decir cosa por entero, completa, entera. Una docena de libros, con tal de que
sean los esenciales, los inmemoriales, constituyen una biblioteca. [...] Cuando
se habla de una gran biblioteca, más se habla y se refiere a la calidad y
excelencia de su contenido que de su número. Cien libros hacen una biblioteca.
Un millón no la hacen."
Y
concluye: "Todo conjunto, colección, acervo, si satisface,
independientemente de su número, una necesidad de conocimiento, del placer de
leer, es una biblioteca."
A
lo largo de los años, Andrés Henestrosa formó su biblioteca con obras de
literatura mexicana e hispanoamericana, historia de México, lingüística y
lenguas indígenas, y con primeras ediciones, ejemplares dedicados por sus
autores y ediciones de los siglos xviii y xix.
Uno
de los peores y más previsibles destinos de las bibliotecas particulares, que
se forman amorosamente y con sacrificios mil, es que, a la muerte del
bibliófilo, sus deudos la desintegren, la dejen morir o la dilapiden. En el
mejor de los casos la ceden o la venden íntegra a otros amantes de los libros;
sólo así la biblioteca se habrá salvado, y habrán tenido sentido los afanes del
que la formó con denodado esfuerzo y renunciando no sólo a lo superfluo sino
incluso a lo estricto.
Sin
el amor del que las formó, con alguna frecuencia las bibliotecas languidecen en
manos de los herederos, a quienes les estorban, porque nadie a quien no le haya
costado sacrificios hacer una biblioteca les tendrá el mismo amor a esos
libros, y buscará deshacerse cuando antes de ellos.
Al
respecto, el 13 de octubre de 1987, en su Divagario, Andrés Henestrosa
reflexionó del siguiente modo: "Muere un hombre que ha reunido libros, los
ha leído, los ha escrito a lo largo de muchos años y uno piensa que no tardará
mucho para que la biblioteca que logró formar con paciencia, sacrificios y amor
aparezca mutilada en las librerías de viejo, o mejor dicho, de segunda mano,
porque los libros no envejecen. Alegra cuando no ocurre y los familiares las
conservan y lo que alegra aún más: que la biblioteca se venda en su integridad,
ya a personas, ya a instituciones privadas, públicas, nacionales o
extranjeras."
En
el pensamiento de Henestrosa, que se forjó en la cultura clásica, los libros
constituyen la compañía más grata, los amigos más constantes y generosos. A
cambio de ello, sólo reclaman "un trato frecuente, delicado,
comedido". Los libros, en este sentido, no son objetos inanimados.
"Se diría –explica el escritor– que tienen voluntad y que algunas veces
toman venganza porque se les olvide o posponga. Entonces, como que se esconden
y se ocultan de nuestra mirada. Lo tienes frente a los ojos, pero tardas en localizarlo,
en dar con él. ¿Qué es lo que ha ocurrido? Nada. El libro sólo quería darte un
mal rato, nada más se propuso crearte el pasajero pesar de creer que se había
perdido, que se había ido de la casa, lastimado de tu olvido y abandono."
Bibliotecario,
bibliófilo y bibliófago, Andrés Henestrosa sabe que los libros y las
bibliotecas exigen trato de seres vivos, pues no otra cosa son: multiplican su
progenie (quien llevó un libro a su casa llevará otro), y demandan
constantemente la atención del lector. La biblioteca particular es así ese
universo donde leemos nuestro pasado y nuestro presente y donde acaso
advirtamos nuestro porvenir. Tiene razón Andrés Henestrosa: el destino del que
lee un libro es leer dos, y tres y más, y muy probablemente acabe también
escribiendo otros.
Hablar
con los libros, entablar con ellos una amistad sólida y duradera es una forma
de decir que aquel que lee libros lo hará toda su vida, hasta el fin de sus
días. Y ello quiere decir que los libros tendrán por compañía, siempre, más
libros, hasta rebasar incluso el espacio habitable. Lo dijo, y lo creía
firmemente, Edmundo de Amicis: "una casa sin libros es una casa
vacía" y "el destino de muchos hombres depende de haber tenido o no
una biblioteca en su casa paterna".
Escribe
Andrés Henestrosa en su Divagario del 20 de agosto de 1985: "En esta
biblioteca ya no cabe un libro más, por mucho que se aprieten, que cierren
filas. Siento que ya se estorban y que a veces riñen. Tan cercanos, que ya se
hablan al oído, en secreto, cuando el diálogo si no lo escucha un tercero ya no
es tal diálogo. Si no se habla con el vecino de enfrente no se habló con nadie.
Los libros y los autores hablan, entre sí, dialogan, se platican, intercambian
noticias: de esa comunicación, crecen, se multiplican, engendran hijos."
Los
libros reclaman compañía y conversación; no son objetos inertes, por más que
parezcan muertos. En todo caso, esos muertos hablan. Lo sabe Andrés Henestrosa,
como lo supo Francisco de Quevedo, que lo dijo de este modo insuperable:
"Retirado en la paz de estos desiertos,/ con pocos, pero doctos libros
juntos,/ vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los
muertos."
Para
Andrés Henestrosa, los libros, siempre vivos, perfeccionan, pulen el alma y la
obligan a aspirar a cosas de veras grandes, no aparentes. Esta convicción viene
de la más antigua tradición cultural que entiende la acción del libro como
transformadora de la personalidad y de la vida. El libro no es, nada más, en
este sentido, un objeto como cualquier otro, sino uno muy especial o, como
dijera Borges, el más prodigioso invento de la humanidad.
En
Una alacena de minucias, Henestrosa afirma que "el libro físicamente
considerado es tan noble, tan hermoso, como es sagrado y sublime por su
contenido". Asimismo, en su Divagario lo llama obra excelsa y suma de
sabidurías y, pleno de fervor, lo describe del siguiente modo: "Visto por
fuera, como mera obra de las manos, imparte una elocuente cátedra: aquella
según la cual en la criatura de apariencia más humilde caben la perfección y la
belleza. Visto el libro en el estante, sobre la mesa, tras una vitrina incita
ponerle la mano encima, acariciarlo, abrirlo, recorrer sus páginas. Su
cercanía, su compañía, pacifica, contagia el elocuente silencio, paz, quietud
que lo trasciende. Tenerlo desasniza, escribió brusco, bronco, Miguel de
Unamuno. Y, si no, debió escribirlo. Con verlo dan ganas de escribirlo y, con
solo eso, en cierto modo, lo escribes. Leerlo, verlo por dentro, en su
intimidad y esencia, es todo lo dicho y algo más: es comulgar con quien lo
escribió, con su alma, la frente y el estro que presidieron su nacimiento. Con
sudor, sangre, lágrimas, sinónimo de semen, se escriben los libros, se crea
toda obra."
Los
libros, para Henestrosa, van encontrando su destino en las manos de los
lectores, y asegura que si no hay mal libro, tampoco hay mal lector si éste
sabe distinguir los beneficios de los perjuicios que le puede traer un libro.
Acerca de una de sus tantas incursiones de descarte por su biblioteca, don
Andrés recuerda el 22 de octubre de 1986 (Divagario):
"Los
libros que creí útiles en este o aquel lugar; en este o aquel lector, ya me
desprendí de ellos; otros no me atreví a poner en otras manos por considerar
que no benefician, sino perjudican, que no sirven a los fines éticos del
hombre, independientemente de que sean obras geniales, escritas por autores
famosos; yo nunca regalaría un libro que yo no pudiera leer; no recomendaría su
lectura, aunque yo lo hubiera leído: el daño queda en mí y no lo comparto ni reparto."
Henestrosa
parte de su propia experiencia para acercar o evitar los libros a los otros
lectores. Cree firmemente que los buenos libros se pueden leer por donde se
abran, y él mismo hace la prueba al releer ciertos libros selectos de su
biblioteca. Vuelve una y otra vez a los libros queridos porque releer viene a
ser un retorno a la isla dorada de la infancia: la infancia del lector y la
infancia del hombre que regresa a sus primeras lecturas para reconocerse.
Para
el lector Henestrosa, releer es saludable, vivifica, porque los libros tienen
que ver con lo que fuimos, con lo que éramos cuando los leímos, y algunos nos
llevan de viaje a recordar nuestra niñez y nuestra juventud. Explica: "A
algunos vuelvo de cuando en cuando. Porque leídos en mis inicios de lector,
encuentro en sus páginas gratos motivos de recordación, añoranza, recuerdo de
ambientes que creí para siempre idos. A ninguno desdeño si me dio una lección,
si me ayudó a vivir y a crecer, si puso en mí la simiente de una palabra
futura, que fuera mía."
A
decir del autor de Los hombres que dispersó la danza, el mejor lector es el que
empieza a leer tempranamente, y nunca sabe en qué momento una palabra perdida
en una página depositó en él una vocación que el tiempo se encargó de
desarrollar.
El
indio zapoteca que dejó su natal Oaxaca y llegó a la capital del país uno de
los últimos días del año 1922, aprendió el español y lo fue perfeccionando
gracias a los libros a los que entregó su más grande pasión. Luego escribió
otros libros. Al celebrar su cumpleaños número cien, celebramos también su idea
de la lectura y ese destino lector ante el cual hace dos décadas se preguntaba:
"¿Cómo puede ser que todos los días, a la primera luz, escriba una
cuartilla, lea unas páginas, contemple desde mi mesa de trabajo los libros que
a lo largo de seis decenios he venido reuniendo? Y esto, aún más extraño: que
los haya leído y de algunos recibido lecciones de belleza, verdad y
deber."
Fuente
electrónica
Domingo
Argüelles Juan. (10 de diciembre de 2006). Andrés Henestrosa, el libro y la
lectura. La Jornada Semanal. Recuperado el 09 de mayo de 2021, de
http://www.jornada.unam.mx/2006/12/10/sem-juan.html
Gerundio: Regla gramatical
Gramática
Estudia las reglas
y principios de una lengua que rige la forma de usar y organizar palabras en
una oración.
Uso del gerundio con el verbo estar
Muchas veces el gerundio se encuentra en compañía del verbo estar, el cual rige o controla la acción del gerundio:
Jorge está preparando la cena.
Isabel estuvo toda la noche escribiendo.
Los perros están cavando un hoyo debajo de la cerca.
El gerundio expresa mejor una acción que dura el tiempo fijado por el verbo principal. Y ayuda a transmitir la sensación de una acción que dura, que está en proceso.
Bibliografìa
Cohen Sandro. (1994). Redacciòn sin dolor. Mèxico: Planeta. Pàg. 335.
Lèxico: vocabulario
La Pobreza Léxica o Monotonía consiste en el uso reiterado y excesivo de los mismos vocablos para expresar ideas diferentes y para las cuales existen palabras más precias.
viernes, 7 de mayo de 2021
Razonamiento analògico
En el razonamiento analógico
se parte de lo particular y llega a lo particular en base a la extensión de las
cualidades de algunas propiedades comunes, hacia otras similares. Modalidad de razonamiento que consiste
en obtener una conclusión a partir de premisas en las que se establece una
comparación o analogía entre elementos o conjuntos de elementos distintos.
Ejemplo:
Las hembras de los mamíferos
amamantan a sus pequeños. Si las mujeres
son mamíferos, es probable que amamanten a sus pequeños. Es claro que una perra
o una cangura o una ballena no son mujeres, pero éstas amamantan a sus crías lo
mismo que las otras por ser mamíferos.
El
razonamiento analógico es un proceso
que permite establecer o analizar relaciones de orden superior entre diferentes
elementos, conceptos, hechos o situaciones pertenecientes a uno o más
conjuntos. El razonamiento analógico es un instrumento de pensamiento, que
facilita la comprensión profunda de la lectura y desarrolla las estructuras
cognoscitivas que sustentan el razonamiento abstracto y el pensamiento formal.
Los ejercicios de analogías
prueban la habilidad para identificar y
entender una relación entre dos palabras, así como para reconocer una relación similar o paralela
en otro par de palabras. Este tipo de ejercicio mide tanto las habilidades
de razonamiento como el dominio del vocabulario.
I En los ejercicios siguientes se omite el complemento por
analogía, en ellos se debe agregar una palabra que creas la completará a razón
del tipo de relación que maneja.
1.-Tapón es a botella como
tapa es a _______________________
2.-Lunes es a
__________________ como martes es a segundo.
3.-___________________ es a
aprender como hospital es a curar
4.-Vista es a
__________________como oído es a oreja.
5.-Corbata es a
______________________ como zapato es a pie.
6.-Recordar es a
____________________ como entender es a
inteligencia
7.-Radio es a voz como
____________________ es a imagen
II En la respuesta tenemos que encontrar otra palabra que
unida a la ultima forme una pareja que guarde la misma relación con la primera
pareja de palabras.
8.-LAVAR es a ENSUCIAR como
PARTICIPACION es a:
a) Impliación b)Asociación c)Intervención
d)Inhibición
9.-VERDE es a HIERBA como
AMARILLO es a:
a)Papel b)Plátano c)Árbol
d)Libro
10.-TRIGO es a PAN como ____________________ es a
TORTILLA.
a)Torta b)Maíz c)Frijol
d) Fruta
11.-TRIUNFO es a EXITO como ________________ a FRACASO.
a) Alegría b)Derrota c)Experiencia d)Error
12.-CANTARO es al AGUA como
_______________ es a VINO.
a) Barril b)Odre c)Copa d)Vaso
13.-BONITO es a FEO como
________________ es a TRISTE.
a) Alegría b) Decepción c)Sonrisa d)Dolor
En el ejercicio siguiente
elige las palabras al inicio y al final de la relación presentada.
15.-______________ es a
DESVAN como CUMBRE es a __________________
a) Sótano-cúspide b)ático-base c)bodega-pináculo d)buhardilla-cima
16.-______________ es a CENA
como MAÑANA es a __________________
a) desayunar-cenar b) día-noche c)noche-desayuno d) desayuno-merienda
17.-_______________ es a
DULCE como _________________ es a ACIDO
a) Fruta-naranja b) Pastel-limón c)Golosinas-limón d) Limón-azúcar
18.- _______________ es a
TIERRA como MAR es a _________________
a) Océano-río b) árbol-pez
c) Montaña-agua d) Montaña-profundidad
19.- _______________ es a CLARIDAD como NOCHE es a _________________
a) Día-oscuridad b)Sol-luna c)Día-noche d) vivir-dormir
20.- El ODIO es al _______
como la OBSCURIDAD es a la ________.
a) Amor-luz b)Coraje-luna c)luna-Luz d) Luz-Amor
Lectura analógica crítica y comprensión lectora
El proceso de lectura en si es complejo, pero es la
misma mente, una vez que se adquiere el hábito, la que se ocupa de integrar los
procesos estudiados y de aplicarlos en forma simultánea para resolver esta
complejidad.
La estrategia lectora se basa en el proceso de razonamiento
analógico.
El
razonamiento analógico es un proceso
que permite establecer o analizar relaciones de orden superior entre diferentes
elementos, conceptos, hechos o situaciones pertenecientes a uno o más
conjuntos.
El razonamiento analógico es un instrumento de
pensamiento, que facilita la comprensión profunda de la lectura y desarrolla
las estructuras cognoscitivas que sustentan el razonamiento abstracto y el
pensamiento formal. Consideremos la analogía verbal siguiente:
Uva:
vino cebada: cerveza
Decodifiquemos
el significado de los cuatro conceptos. Cada concepto pertenece a un ámbito.
Uva:
Fruto de la vid.
Vino:
Bebida alcohólica que se obtiene por la fermentación del zumo de ciertas
frutas.
Cebada:
Gramínea cuya semilla se cataloga como cereal, se utiliza como alimento y como
materia prima para la fabricación de la cerveza.
Cerveza:
Bebida hecha con granos de cebada, germinados y fermentados.
Hagamos algunas inferencias para establecer relaciones de primer orden:
Uva: vino _________________ La uva se utiliza para fabricar vino.
Cebada:
cerveza___________ La cebada se utiliza para fabricar cerveza.
Como podemos ver, ambas palabras están conectadas por una relación de primer orden similar: se utiliza para.
Con
estas dos relaciones de primer orden construimos la relación de segundo
orden que constituye la analogía. Esta relación se denomina de segundo
orden porque establece un nexo entre dos relaciones de primer orden.
La
uva se utiliza para fabricar vino de la misma manera como la cebada se
utiliza para fabricar cerveza.
Veamos lo
que ocurre cuando construimos la analogía.
En relación
uva es a vino se conectaron dos ámbitos y se formó un nuevo ámbito que relacionó
la uva y el vino (la uva se utiliza para fabricar vino).
En
la relación cebada es a cerveza también se conectaron dos ámbitos y se formó un
nuevo ámbito que relacionó la cebada y la cerveza (la cebada se utiliza para
fabricar cerveza).
Los cuatro puntos que conectan los dos ámbitos indican que la relación entre uva y vino es la misma que la relación entre cebada y cerveza. Esto significa que han conectado los dos nuevos ámbitos mediante una misma relación; decimos que la relación se trasladó de un ámbito a otro.
Analogías hacia el interior y hacia el exterior del texto
El
pensamiento analógico es base importante para la comprensión de la lectura y,
por ende, para la adquisición de conocimiento. En la lectura profunda, la
persona busca relaciones analógicas hacia
el interior y hacia el exterior
del texto.
Relaciones analógicas hacia el
interior del texto. Muchas veces, durante la lectura, la persona
identifica dos relaciones en dos ámbitos diferentes, y mediante la
funcionalización comprende más claramente la relación entre ambos ámbitos, lo
cual le facilita entender la estructura
el significado de las temáticas que se presentan en el texto.
Relaciones analógicas hacia el
exterior. Permiten conectar la información que se obtiene en el
texto con otros ámbitos temporales, espaciales, conceptuales, etcétera.
Las metáforas
Entre los enunciados que involucran ideas implícitas
se encuentran las metáforas. Estas son figuras del lenguaje que ameritan interpretación.
Toda metáfora lleva implícita una analogía; la interpretación precisamente, se
facilita con la transformación de la metáfora en una análoga apropiada. Por
ejemplo el enunciado siguiente puede ser considerado como una metáfora: “El
hombre era prisionero de su ambición”; y puede transformarse en al siguiente analogía:
hombre: ambición :: prisionero: cárcel. La identificación de la analogía permite
reconocer los ámbitos relacionados y muchas veces facilita la interpretación de
la metáfora.
En
ciertos aspectos, la ciencia trae a la memoria el mundo del deporte. Algunos
científicos son verdaderas “estrellas”: a sus conferencias asiste un vasto
público; sus obras se convierten en éxitos de librería y se les ofrecen cargos
privilegiados. Ciertos equipos (escuelas, institutos y otros organismos de
investigación, universidades) permanecen invictos durante largos periodos, mientras
que otros solo saborean el éxito por breves lapsos. Otros más, parecen estar
condenados eternamente a la oscuridad. Si se requiere llevar más lejos la
analogía en cuestión, habría que partir de la distinción entre dos tipos de
deporte: el practicado individualmente y el practicado por equipo. Aunque se le
suele considerar como perteneciente a la primera categoría, es más justo
concebir a la ciencia como un deporte de equipo, donde los jugadores ocupan
posiciones muy diferentes.
Los campeones de las disciplinas individuales, tales como el tenis, la natación o la carrera de fondo, conocen la gloria y obtienen trofeos. Buena parte de la comunidad científica actúa como si la investigación fuera un deporte individual. Se lleva una contabilidad de las citas que gratifican a cada autor; y los currículum vitae resumen las carreras, de acuerdo con la cantidad lograda de publicaciones, nominaciones, premios y demás distinciones más o menos cuantificables. En su calidad de astros sagrados, algunos científicos reciben todo un flujo de ventajas: prestigio, subvenciones por sus trabajos, reducción de la cantidad de horas destinadas a la enseñanza, empleo en instituciones de gran importancia y sueldos elevados.
En cambio, en los deportes de equipo, hay dos clases de jugadores. Por una parte están aquellos a los que su papel desempeñado en el juego les asegura el reconocimiento y cuyos tantos son objeto de estadísticas detalladas. Así, en el caso del futbol y del hockey, los guardametas conocen muy bien la tasa de aciertos de los rematadores contrarios, cuyos tiros a gol están perfectamente contabilizados. Por otra, y menos fácil de cuantificar, se halla la contribución de los demás miembros del equipo, la cual pasa inadvertidamente. En el futbol americano, no existe un indicador estadístico que mida el desempeño de cada uno de los jugadores ubicados en la línea de ataque; empero, hay por lo menos cinco indicadores que registran el rendimiento de los 11 miembros del equipo atacante.
Sin
ellos, ninguna escapada llegaría muy lejos y cualquier quarterback sería
detenido antes de poder lanzar el balón.
El desarrollo de la ciencia se parece más a un deporte de equipo. Toda comunidad científica tiene sus “vedettes”, y es factible evaluar la importancia de los trabajos realizados por éstas. Ello no impide que el avance de la ciencia sea también producto de los esfuerzos, a menudo desconocidos, de investigadores cuya intervención puede compararse a la línea de ataque. Resultaría útil el llegar a medir la eficiencia de los científicos consagrados al “cubrimiento”, es decir, al papel desempeñado por aquellos jugadores que, en un partido de baloncesto o de futbol, posibilitan que un compañero de equipo consiga los tantos.
Tales “miembros del equipo” contribuyen a configurar los debates científicos. Ofrecen una aportación capital mediante investigaciones empíricas que pueden obligar a modificar o rechazar las tesis formuladas por otros. Con gran frecuencia sus trabajos no son mencionados sino de pasada, porque caen con rapidez en el “dominio público” de la ciencia; empero, no se vuelven menos útiles debido a ello.
MATEI DOGAN Y ROBERT PAHRE, Las nuevas ciencias sociales, Grijalbo, México, 1993.
Bibliografía
Kabalen Donna Marie, De
Sánchez Margarita A., La lectura
Analítico-Crítica, México, Trillas, Pág. 157-164.
Ejercicio
Analiza e interpreta el
texto que acaba de presentarse.
Para identificar las
relaciones analógicas presentes en el texto, conviene decodificar
selectivamente la información y al mismo tiempo identificar las analogías. Se
sugiere leer todo el escrito y luego iniciar la decodificación e interpretación
de cada párrafo.
Las preguntas siguientes orientan la decodificación del primer párrafo:
a) ¿Por qué la ciencia
trae a la memoria el mundo del deporte?
b) ¿Qué tipo de relación se
establece entre los científicos y los deportistas?
C) Los científicos son “estrellas”:
a sus conferencias asiste un vasto público, sus obras se convierten en éxitos de
librería y se les ofrecen cargos privilegiados. ¿Qué se dice acerca de ciertos
equipos deportivos con respecto al mucho o poco éxito logran?
d)¿Por qué considera a la
ciencia como trabajo de equipo?
e)Con esta información establece
la relación analógica entre los científicos y los jugadores.


